Algunas anécdotas... algunas reflexiones...
...tal vez, demasiado pretensiosos.





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martes, 9 de febrero de 2010

Capítulo III - Parte 4


Parte 4

Se salda una deuda contraída hace unos días y
termina el capítulo.


Es en Córdoba, en la esquina de Sabattini y Punilla. Eran las 14 hs. cuando pasamos por ahí, por lo que no pude saber si estaba cerrado definitívamente o abriría sus puertas en un par de horas mas. Mi pudor y el sentirme demasiado visitante como para averiguar pudo mas y no me animé a preguntar por la suerte del local.
Creo que sentí una mezcla de intriga con algo de envidia también. Por un lado: por que habrá o habrán hecho eso, por el otro, me gustaría a veces poder gritar un sentimiento de la forma que ahí se hizo: a voz en cuello.
Se me ocurren mil hipótesis, pero prefiero dejarlas para algún posible lector de esta entrada. Yo sigo acá, atento a opiniones ajenas.



Fin del capítulo III




miércoles, 3 de febrero de 2010

Capítulo III - Parte 3

Parte 3

Sobre las vacaciones,
sobre el aberrante hecho de volver de las mismas.
Sobre la rutina.

Tema trillado si los hay: volver de las vacaciones. Es como si el mundo se destiñera de golpe. Es un golpe bajo a la moral. Volver es, de un cachetazo, el eterno recordatorio del porque estamos acá: La gran mayoría de nosotros pasamos la mayor parte del año muleando por un sueldo, juntando migajas para poder pasar quince días,con suerte, probando la mejor miel que nuestro ajustado presupuesto nos permita.

Hacia mucho que no salía a ningún lado por mas de dos días y creía, ingenuamente, haber superado esa asquerosa sensación. Pero esa misma sensación, hoy, a esta hora, se apoderó de mis dedos y me obligó a posponer cualquier actividad que tuviera en mente, si es que tenía alguna.
Una semana estuve, sin mas fin que despertarme, tomar un mate y pensar en que río visitar ese día. Tardes de algo de música, algo de cerveza, algo de fernet y algo de vino. A dormir y al día siguiente volver a empezar. Diría que era una utopía hecha realidad, si eso fuera posible. Pero una utopía no se paga, el camping y la cerveza si.

Pero no todos logramos ese nivel de abstracción tal, casi egoísta, en que creemos vivir ese, aunque acotado, paraíso. Se nos hizo imposible no notar las condiciones de trabajo de los empleados de los campings de Córdoba: jornadas de mas de 16 horas, algunas demasiado cercanas a la esclavitud por, da miedo imaginar, cuanto sueldo.

-Pero seguro les dan una casa y comida- Dijo uno.

-Si, a los esclavos también- Respondió mi hermana, afilada, como siempre.

Pero ni ese recordatorio constante, ese ver a gente tan o mas explotada como uno, puede ganarle al regreso, al hecho concreto de saber que ahora nos sigue tocando a nosotros.

Tal vez El Dragón de Azúcar tenga razón: nadie puede pasar unas buenas vacaciones, porque, a diferencia del ridículo, siempre se vuelve.

Pero siempre que podemos, lo volvemos a intentar. Que alguien me explique por que.

Sigo debiendo la foto de Córdoba de regalo, el domingo, tal vez.



domingo, 31 de enero de 2010

Capítulo III - Parte 2

Parte 2

De las vacaciones,
pero ante todo de la diferencia entre catarsis y terapia.

Las vacaciones estuvieron bien. Entre otras cosas que, sinceramente, no me interesa contar por el momento, me sirvieron para para hacer o al menos intentar un par de reflexiones.

Una cruza entre terapia y catarsis... Una definición que viene repitiéndose en este espacio y sin embargo, hoy, con las patas en el agua, siento que es el momento de parar un poco la pelota, levantar la cabeza y mirar un poco alrededor.

Ante todo y para comenzar la entrada con estilo y delicadeza me veo en la obligación de decir que me encuentro con la necesidad urgente de cagarme en cualquier definición de estos términos que no sea la propia. Debe haber algo de egoísmo, pero principalmente, no quiero permitirme enroscarme, en poner en tela de juicio todas y cada una de las cosas que digo. Por supuesto, las críticas, constructivas y de las otras, son bienvenidas y podemos seguir desarrollando el tema en otro espacio.

Entonces, supongamos por un momento que catarsis es un momento en que estallamos frente a algo o a alguien y vomitamos, durante determinado periodo de tiempo, oleadas de bilis que, a duras penas podíamos contener.

Supongamos también que la terapia es un proceso un poco mas metódico y menos compulsivo donde uno, frente a alguien, algo o frente a uno mismo, se sienta con, al menos, algo de auto control y cuenta lo que mierda sea que le pasa.

Supuesto todo esto, hasta podríamos suponer que una terapia puede llegar a funcionar como antídoto a las circunstancias que generan una catarsis o, por el contrario, la catarsis puede ser el catalizador que lleve al sujeto a decidirse por una terapia, necesaria o no y del tipo que sea.

En cualquier caso y, siempre suponiendo, la catarsis y la terapia no son hermanas ni van de la mano felices por el mundo. Teniendo en cuenta todas estas suposiciones, agarradas de los pelos en gran parte, se me ocurre hacer una división entre las entradas:

Por un lado las anécdotas/terapia. Textos autobiográficos, de ficción o mezcla de ambos. Textos que no siento la necesidad de subir acá pero que si quiero y siento que me hace bien hacerlo. Casi un hobby, digamos.

Y por el otro la catarsis/reflexiones. Pensamientos, sentimientos, sensaciones y delirios que se acumulan y sí siento la necesidad de compartir acá. Mucho mas conceptuales que las anecdóticas, mas aburridas pero, en algún sentido, mas importantes.

Por ultimo: esta decisión es retroactiva. Ahora cada entrada tiene su correspondiente etiqueta de "catarsis" o "terapia"

Pero no olvidemos, todo lo dicho anteriormente son meras suposiciones y muchas, agarradas de los pelos.

Les debo una foto para estos días. un pequeño recuerdo de Cordoba.

jueves, 21 de enero de 2010

Capìtulo III - Parte 1

Parte 1

De las vacaciones,
o de la falta de ellas.

El sábado me voy de Vacaciones. A Córdoba. Por cinco días.

Antes, En el 2008 me fui con algunos amigos de la Isla Paulino, a pasar un fin de semana. Por si alguien no lo sabe, la Isla Paulino es una isla de Berisso, no del Caribe. Eso no la hace ni mejor ni peor, simplemente la ubica mas cerca, bastante mas cerca. Llegamos a la isla el sábado a la tarde y nos fuimos el domingo a la tarde. Lindo, pero no mucho.
Antes, En el 2003 me fui cinco días a Gesell con una ex novia. Por si alguno realmente sigue lo que escribo, era la chica que no comía queso. A pesar que llovió cuatro de los cinco días que allá estuvimos, creo que la pasamos lindo. Sin queso, pero lindo.
La falta de vacaciones interesantes en este periodo mucho tiene que ver con el hecho que trabajé siete años en determinada empresa de servicios que solo daba vacaciones en verano a sus empleados cada 3 o 4 años. De mas está decir que las vacaciones que me tocaban en octubre o mayo, por ejemplo, las pasaba viendo crecer el pasto del jardín de casa.
Antes, en el periodo comprendido entre los años 1996 y 1999, me fui todos los veranos de vacaciones a diferentes lugares con un grupo de amigos que tenia en aquellas épocas.
Antes, unos pocos años antes, tuve la suerte de conocer Brasil, al menos por quince días.
Antes, de chico, solíamos hacer vacaciones familiares, generalmente a Córdoba y San Juan.
Esas vacaciones, tanto como las otras, puede que merezcan su entrada en un futuro próximo, aunque tal vez no.

No puedo decir que no me haya ido de vacaciones en mi vida, de hecho me fui y bastante. Lo que si puedo decir es que desde el año 1999 solamente me fui de vacaciones a algún lado seis días y medio, y también hace mas de diez años que no salgo de la provincia. No es algo tan grave, siempre se puede estar peor, pero para mi diez años es mucho y quiero, necesito, salir a tomar fresco un rato y meter las patas en el río como hacia de chico.

Y el sábado me voy de vacaciones. A Córdoba. Cinco días.

Bien por mi,

Nos vemos al tiro.