Algunas anécdotas... algunas reflexiones...
...tal vez, demasiado pretensiosos.





martes, 4 de mayo de 2010

Capítulo IV - Parte 3


Parte 3

De la amistad al pugilato,
casi sin escalas. *

Resulta ser que no es tan dificil pasar de la amistad al pugilato en poco tiempo. Lo vi pasar hace un par de semanas.

Por un lado puedo decir que me ahorré los meses que me hubiera pasado pensando: ¿Por que no se la di a ese hijo de puta? Por otro lado, reconozco que queda feo ver a un borracho tratando de darle una paliza a alguien en un bar y, también tengo que reconocer que es muy frustrante que te saquen del bar entre varios antes de haber, siquiera, empezado la paliza que planeabas.
Aclaro ahora, para evitar confusiones, que no soy una persona violenta y que, de hecho, la paliza que planeaba no era mas que una hipótesis. Nunca le di una paliza a nadie, de hecho nunca, hasta esa noche sentí la necesidad de algo así.

Pero aunque nunca me pareció bien la violencia física, tengo que reconocer que uso y abuso de la violencia verbal a menudo y tengo un sentido del sarcasmo y del cinismo que pueden resultar ofensivos para muchos. Esto no es mas que una nota aparte, pero me siento en la obligación de ser un poco mas justo, con los que me conocen y los que no. Prometo una autocrítica, pero no hoy. Ahora estoy contando una historia.

Volviendo al tema: mientras llueven soretes del cielo y la gente se empeña por empujarte al charco mas grande que encuentre, uno a veces cree conocer a esa persona que no solo nunca lo empujaría sino que compartiría su paraguas. Una persona que uno conoce mucho, con quien pasaron por buenas y malas, sean el indio Toro y el Llanero Solitario; Batman y Robin; Sherlock Holmes y Querido Watson; o Ren y Stimpy; uno cree tener un amigo, un amigo de verdad.

Hasta que un día me desayuné la noticia de que Stimpy me había cagado. Había faltado a su palabra y, como si hiciera falta, su palabra estaba en papel y con su firma. Ahí me acordé del consejo: "todas las actas se firman por duplicados: uno para vos, otra para el otro". Pero jamás se me hubiera ocurrido, era mi amigo.
Cosa que nunca hago por otros, lo llamé, porque era mi amigo. Nos sentamos a charlar y reconoció el garque pero, prometió de alguna manera, enderezar las cosas. Le tomé la palabra, era mi amigo.
Al poco tiempo me volvió a cagar y decidí que ya no había mas que hablar. No era un error involuntario, una confusión, era una acción deliberada en mi contra y la de algunos otros. Mentira sobre mentira, ni sabría decir en que momento dejé de tener ese amigo. Probablemente mucho, mucho antes de darme cuenta.

Decidí olvidar el tema, olvidar la situación, olvidarlo a el. Pero en realidad fue mas o menos como dejarse una infección sin tratamiento: Nunca un amigo me había cagado así y, la infección, no paraba de expandirse.

Hasta que una noche, muy ebrio en un bar, lo crucé: Hay veces cuando ya no sirve hablar. Queda alejarse y esperar que cicatrice solo o encarar la situación como se pueda. Lamentablemente, elegí la segunda.
Creo, no recuerdo bien, haber intentado explicar el motivo de mi furia, pero lo que si recuerdo bien es la sensación, la satisfacción que sentí cuando finalmente pensé: "¡te mato, hijo de puta!" No se si estuvo bien o estuvo mal pero, esto lo puedo asegurar, se sintió bien. No se me ocurren muchas mas respuestas para una traición.



Realmente no se me ocurre nada mas que agregar sobre la amistad pero, lo menos que puedo hacer es decir:

Fin del capítulo IV

* Aclaración: esta entrada no aprueba ni siquiera mis pobres estandares de calidad pero es lo que queria decir y asi salió.

3 comentarios:

fea dijo...

está bien, descargue todo... este es su lugar y puede decir lo que quiera.

... a quién hay que pegarle?

José 'Dragon de Azucar' A. García dijo...

Me recuerda a Traición de Hermética

http://www.youtube.com/watch?v=4aw4k29ByjI

Y a mi propia perra vida

Saludos

J

A. Tosco dijo...

se te extraña banda